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Retribución

¿Cuál es la diferencia entre incentivo y beneficio?

Los incentivos y beneficios para empleados son una herramienta importante para las empresas. Si estás buscando contratar talento, aumentar la motivación de la plantilla, reducir la rotación… será interesante considerar qué acciones pueden complementar a la oferta salarial.

Las recompensas, del tipo que sean, pueden llegar a tener grandes beneficios sobre el negocio y la plantilla. Sobre eso hablaremos y daremos, además, algunos consejos para implementar un plan de estas características.

 

Definición de incentivo y beneficio

 

Se entiende por beneficios aquella compensación indirecta que se incluye dentro del sueldo o la retribución salarial del empleado, pero que no se corresponde con activos monetarios. Los beneficios son una forma muy eficiente de prevenir que los empleados abandonen la compañía. Algunos ejemplos de beneficios pueden ser:

 

  • Planes de pensiones corporativos.
  • Seguros de salud privada.
  • Guardería para niños.
  • Ticket restaurante.


Los incentivos están ligados al rendimiento del empleado por lo que funcionan como un premio. El valor del incentivo suele, además, estar relacionado con los resultados obtenidos. Hablamos, por tanto, de acciones como pagar comisiones a empleados o bonus al final del año.

Este tipo de compensaciones son habituales en puestos de ventas o de gran responsabilidad en los que hay unos objetivos previamente definidos.

 

Las principales diferencias entre incentivo y beneficio

 

Aunque puede parecer que el incentivo y los beneficios son lo mismo, ya que buscan motivar al empleado y reforzar su vínculo con la empresa, existen importantes diferencias entre uno y otro. Esta confusión es muy similar entre la diferencia entre sueldo y salario.

La principal distinción es que el incentivo se otorga después de completar el trabajo y siempre y cuando se hayan alcanzado unos resultados determinados. Los beneficios, en cambio, se ofrecen desde el momento en el que pasan a formar parte de la plantilla de la empresa.

De esto se desprende, también, otra diferencia y es que los incentivos solo los obtienen los empleados que destacan por su productividad y rendimiento. Mientras que los beneficios los disfrutan, también, todos los empleados por igual incluso aquellos que están rindiendo por debajo de la media.

Por último, también en el objetivo que persiguen unos y otros. Los beneficios buscan atraer y retener talento a la empresa. Muchas ofrecen comedor gratis para hacer más atractiva su oferta de trabajo. Los incentivos, en cambio, pretenden motivar y hacer que los empleados den lo mejor de sí mismos.

 

 

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Ventajas de implementar planes de incentivos y beneficios

 

Un plan de incentivos y beneficios puede generar efectos muy positivos dentro de la empresa si se ejecuta y se comunica correctamente dentro de la empresa. Es por eso que, cada vez más, muchas organizaciones deciden trabajar estas áreas y buscar alicientes que atraigan y estimulen al tipo de profesionales que forman la compañía.

 

Incentivar la productividad

 

Los beneficios y los incentivos tienden a aumentar la productividad de los empleados ya que tienen una motivación importante para hacerlo. Estos están determinados a dar lo mejor de sí mismos y alcanzar sus objetivos.

Estimula el desarrollo profesionales

 

Los trabajadores, normalmente, están dispuestos a avanzar y a salir de su zona de confort cuando se sienten motivados y valorados por sus esfuerzos. Las recompensas, sean cuáles sean, ponen al empleado en el lugar perfecto para hacer más, impulsar su desempeño laboral y superar las expectativas.

 

Mejora la relación entre empresario y empleados

 

Incentivos y beneficios laborales también cultivan la relación entre empleados y empresarios. El último disfruta de las ventajas de un equipo satisfecho y que ofrece buenos resultados. y el otro, el trabajador, se sentirá satisfecho y seguro en su puesto de trabajo. Prestar atención a la satisfacción de los empleados contribuye a reducir la tasa de rotación.

 

Potencia el trabajo en equipo

 

Como dice una famosa frase: "Si quieres ir rápido camina solo, si quieres llegar lejos ve acompañado”. El trabajo en equipo es la mejor manera de lograr los objetivos establecidos, por lo que cualquier sistema de recompensar hará que los empleados se planteen cuál es la mejor forma de llegar a donde ellos quieren. La respuesta pasará por colaborar con sus compañeros. Esto, además, fomentará la amistad y las relaciones laborales positivas.

 

Crea marca empleadora

 

Una empresa que reconoce y recompensa los esfuerzos de sus empleados construye una marca empleadora muy positiva. Será reconocida, por tanto, en el sector por su buen liderazgo y habilidades para la gestión de personas, con lo que un gran número de personas estarán interesadas en trabajar para esa compañía.

 

Atrae a potenciales candidatos

 

Aquellos profesionales en busca activa de empleo preferirán una empresa que reconozca y recompense a sus empleados por sus logros. El mejor talento estará interesado en trabajar en ella.

 

¿Cuándo la empresa debe de implementar estos planes?

 

Los incentivos salariales y beneficios sociales pueden ser introducidos por la empresa cuando ésta lo desee y dependiendo del objetivo que persiga con ello. Así, optará por un programa de beneficios cuando se quiera reconocer de forma genérica a todos los trabajadores y fidelizar a la plantilla.

En cambio, los programas de incentivos deben usarse cuando la empresa quiere lograr unos objetivos determinados de ventas o de desempeño. Para ello es importante desarrollar programas a la medida de la compañía y de cada uno de los empleados, estudiando cómo cada persona puede contribuir a las metas de toda la organización.

Por supuesto, si así lo desea la empresa, se pueden implementar ambos planes al mismo tiempo ya que son perfectamente complementarios.

 

 

diferencia entre beneficio e incentivo

 

 

5 aspectos a tener en cuenta en la implementación

 

¿Estás decidido a lanzar un programa de incentivos y beneficios en tu empresa? Sigue paso a paso los siguientes consejos para ejecutar el plan correctamente y empezar a obtener resultados los antes posible.

 

1. Definir necesidades y objetivos

 

El primer paso es, como decíamos más arriba, definidas las necesidades y los objetivos de la empresa para determinar qué modelo de recompensas se va a implementar. De este modo, tendrá la base para comenzar a diseñar un programa sólido, con objetivos y métricas definidas.

 

2. Crear un brief

 

A continuación, resulta de gran utilidad crear un brief que recoja información de los empleados, de la situación en la que se encuentra el mercado laboral y cuáles son los aspectos que se quieren mejorar con las acciones que se van a llevar a cabo. Se trata, por así decirlo, de hacer un resumen del punto de partida y los objetivos.

 

 

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3. Enviar una encuesta a empleados


Otro paso clave a la hora de implementar incentivos y beneficios laborales dentro de una empresa son las entrevistas o encuestas a la plantilla. Es una forma sencilla de conocer las preferencias de beneficios y poder adaptarse en la medida de lo posible.

Una vez recopilados los resultados, se hace un estudio en profundidad para extraer conclusiones y validar si el plan previamente diseñado tendrá los efectos deseados.

 

4. Elaborar un plan de comunicación interna

 

El éxito del programa depende en gran medida en hacer una comunicación efectiva y clara a toda la plantilla o personas involucradas. Por eso es importante diseñar un plan de comunicación interno con el que queden claros: los beneficios o incentivos, sus condiciones, los objetivos esperados y la forma en la que se va a medir el desempeño (si estamos hablando de un programa de incentivos).

 

5. Mantener el interés del empleados tras la implementación

 

Como consejo adicional, una vez implementado el plan es importante trazar un plan de mantenimiento para que los empleados sigan motivados, informados y participativos. Muchas veces, las empresas lanzan iniciativas de este tipo y, pasado un tiempo, ya nadie se acuerda de ellos y no se obtienen resultados.

El equipo de recursos humanos será encargado de seguir la comunicación a empleados y, también, si se puede, introducir novedades en los beneficios para mantener el interés.

En definitiva, los incentivos salariales y beneficios sociales son una herramienta muy útil para las empresas que quieren buscar maneras alternativas de motivar a sus empleados para alcanzar objetivos de negocio. Con este modelo, todas las partes salen ganando.

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